Estudios Sociales

Colección de Estudios Sociales:

Volumen 26: Deporte, salud y calidad de vida

Autor: David Moscoso Sánchez y Eduardo Moyano Estrada (coordinadores), Lourdes Biedma Velásquez, Rocío Fernández-Ballesteros García, María Martín Rodríguez, Carlos Ramos González, Luís Rodríguez-Morcillo Baena y Rafael Serrano del Rosal.

El estudio analiza hasta qué punto los estilos de vida sedentarios son frecuentes entre la población, cuáles son los beneficios que las personas perciben en el deporte y cuáles son los principales obstáculos para su ejercicio. Se examina también en qué medida la actividad física y el deporte contribuyen a que las personas sientan que su salud y bienestar son mejores.

El análisis se plantea desde una perspectiva social, que amplía el tradicional enfoque biológico o médico de estos temas. Incluye, así, dimensiones que se refieren al estado de ánimo o al enriquecimiento de las redes sociales. Para ello, profundiza en las creencias que impulsan o retraen la práctica del deporte.

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Resumen del Volumen 26: Deporte, salud y calidad de vida

El objetivo del estudio es analizar, desde una perspectiva sociológica, los efectos del deporte y el ejercicio físico sobre la salud y el bienestar personal de los españoles. El estudio profundiza en la relación entre deporte, salud y calidad de vida en dos grupos específicos de edad: los jóvenes (definidos a efectos de esta investigación como las personas que tienen entre 16 y 34 años de edad) y los mayores (los que tienen entre 65 y 79 años).

En términos generales, los resultados más relevantes son los siguientes:

  • - La mayoría de los españoles sufre el mal del sedentarismo (un 61%). Los ciudadanos son conscientes de este hecho. Perciben los beneficios que el deporte y la actividad física reportan a su salud y bienestar personal, pero sus estilos de vida no les permiten disfrutar de esas actividades y, por tanto, tampoco de sus beneficios.
    Al consultarles cuál es su grado de acuerdo respecto a la afirmación "la práctica deportiva y la actividad física son buenas para la salud", el 98% se muestran de acuerdo. Además, entre quienes realizan deporte, "mejorar y/o mantener la salud y el bienestar físico y psíquico" es la segunda de las razones mencionadas (un 32%). Por último, sobre el interés por el deporte y su nivel de práctica, más de la mitad (un 60%) afirman sentirse interesados por esta actividad.
    Pese a ese interés hacia el deporte y su unanimidad con respecto a sus beneficios, tan sólo algo más de un tercio de la población practica deporte (36%) y, entre éstos, únicamente una cuarta parte lo practica habitualmente (26%). Además, apenas cuatro de cada diez personas (un 40%) afirman caminar al menos una hora al día. Por último, en el tiempo destinado a las ocupaciones diarias, los españoles apenas realizan actividad física corporal, pues seis de cada diez (un 57%) dicen pasar la jornada laboral sentados (un 30%), o de pie la mayor parte del día sin realizar grandes esfuerzos (un 27%).
  • - "La falta de tiempo", "el trabajo" y "las cargas familiares" son las razones esgrimidas por la mitad de los españoles (un 52%) para justificar su inactividad deportiva. A esas circunstancias se unen dos impedimentos adicionales: la escasa transmisión de hábitos deportivos en el seno de las familias y las dificultades socioeconómicas entre algunas personas, que suele incidir en una menor oportunidad de práctica deportiva.
  • - El estilo de vida condiciona la percepción subjetiva de nuestra salud. Entre quienes practican deporte, un 83% consideran que su estado de salud es bueno o muy bueno, mientras que, entre los que no lo realizan, este porcentaje desciende al 66%. Además, entre quienes caminan o pasean, la opinión de que su estado de salud es bueno o muy bueno representa a un 79%, mientras que sólo supone un 20% entre quienes no caminan o pasean. De la misma manera, la opinión de que el estado de salud es malo o muy malo es especialmente elevada entre quienes están la mayor parte del tiempo sentados (un 50%).
  • - Disponer de una buena salud es una condición básica para realizar deporte a ciertas edades, por cuanto que la salud posibilita o dificulta el desarrollo de ciertas actividades físicas y deportivas. De hecho, la ausencia de salud puede ser el peor enemigo para intentar mejorar la salud (por ejemplo entre los mayores), ya que limita la realización de actividades como el ejercicio físico y el deporte, que proporcionan mejores condiciones de salud. A la vez, disponer de un buen estado de salud (como suele ocurrir en la juventud) puede constituir igualmente una barrera para la práctica deportiva, ya que, si alguien percibe que su salud es buena, puede que no se plantee cuidarla mediante el ejercicio físico o el deporte.
  • - A medida que aumenta el nivel de ejercicio físico y práctica deportiva, más positiva será también la valoración del bienestar percibido. En la medida que los individuos relacionan ejercicio físico y deporte con salud y, a su vez, salud con calidad de vida, la relación entre deporte, ejercicio físico y calidad de vida es automática.
  • - Los jóvenes de entre 16 y 34 años son el grupo de población que más deporte y ejercicio físico practica. Pese a ello, es preocupante la cifra, pues no suponen más de la mitad (un 52%). Además, sólo siete de cada diez (un 71%) afirman caminar diariamente y más de la mitad (un 54%) pasan el día sentados o de pie sin realizar grandes esfuerzos físicos. Por todo ello, podemos afirmar que la española es una juventud muy sedentaria.
    La escasa proporción de jóvenes que realiza deporte es atribuible a la importancia adquirida por el ocio digital y el nocturno. Además, los jóvenes afirman encontrarse expuestos a un férreo sistema meritocrático que les induce a adquirir permanentemente cualificación, impidiéndoles dedicar más tiempo a tareas básicas de cuidado personal y a cultivar relaciones sociales. Ese estilo de vida sedentario no influye, sin embargo, en una percepción negativa de la salud entre los jóvenes, dado que, en este tramo de edad, se goza todavía de una situación saludable.
  • - La población mayor está sujeta a unas condiciones de salud que, en sí mismas, la incapacitan para realizar con facilidad ejercicio físico y deporte. Tal es su situación que "los problemas de salud", junto con "la edad" (un 34% y un 14%, respectivamente), son sus principales obstáculos para practicar deporte.
    Pese a que es escaso el número de mayores que hacen deporte (dos de cada diez personas mayores de 65 años), también es cierto que pasean en una proporción considerable (seis de cada diez, o sea, un 64%). En cuanto a la actividad diaria, siete de cada diez mayores pasan la mayor parte del tiempo de pie o sentados (un 67%). Estos hábitos, junto con la escasa práctica de deporte, se traducen en un elevado porcentaje de personas mayores con estilos de vida sedentarios, es decir, poco saludables.

Los resultados obtenidos hacen ver el futuro con cierto grado de preocupación en lo que se refiere a las condiciones de salud y bienestar entre estos grupos de edad. Entre los mayores, preocupa que el aumento de su esperanza de vida y la mejora de los servicios médicos y de salud no se vean acompañados de la sensación de que mejoran también sus condiciones físicas de salud y bienestar. Entre los jóvenes inquieta aún más la fuerte tendencia hacia el sedentarismo, y es preocupante el hecho de que su bajo nivel de participación y la baja frecuencia en la práctica de deporte y de ejercicio físico provocarán en un futuro no muy lejano un progresivo empeoramiento de sus condiciones de salud y bienestar.

Todos estos problemas pueden tener solución con la adopción de medidas que vayan dirigidas a promocionar y consolidar la práctica de ejercicio físico. Quizá podría hacerse un mayor esfuerzo por parte de las administraciones públicas por sensibilizar y concienciar a la población sobre la necesidad de integrar la actividad física en las rutinas diarias de nuestra vida. En ese sentido, sería conveniente realizar mayores inversiones en el ámbito de la escuela (aumentando la calidad y el número de horas dedicadas al deporte), el sistema sanitario (incorporando un mayor número de profesionales especializados en medicina deportiva en los centros de salud), la empresa (concienciando a los empresarios sobre los beneficios del deporte en la mejora del rendimiento en el trabajo y creando fórmulas de conciliación entre el cuidado de nuestra salud y la jornada laboral), las asociaciones y federaciones deportivas (cambiando los objetivos que persiguen muchas de ellas, demasiado orientadas hacia la competición, en beneficio de la mejora de la salud y del bienestar de los deportistas) y, desde luego, en el ámbito de la familia (trasladándole el mensaje de que el deporte contribuye a la mejora de la salud y de las relaciones familiares).

La publicación de este libro ha tratado de aportar elementos de reflexión que mejoren las medidas destinadas a promocionar los hábitos deportivos entre la población, lo que resulta fundamental para el mantenimiento de la salud y para la mejora de la calidad de vida.