Estudios Sociales
Colección de Estudios Sociales:
Volumen 19: Padres e hijos en la España actual
Autores: Gerardo Meil
El estudio proporciona una interpretación general de las relaciones entre padres e hijos en nuestra sociedad.
Analiza los cambios culturales que han causado el abandono del modelo de familia tradicional y que han dado paso a la familia negociadora como reflejo de unas normas flexibles que regulan la convivencia.
Describe los aspectos más importantes de la convivencia y del proyecto educativo de los padres.
Propone una racionalización del tiempo de trabajo que permita una conciliación entre la vida laboral, personal y familiar.
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- » Introducción (PDF, 28,51 Kb)

- » I. Rasgos estructurales de la familia española y tendencias de cambio
(PDF, 119,66 Kb)
- » II. La organización de la convivencia (PDF, 139,96 Kb)

- » III. La educación de los hijos (PDF, 166,96 Kb)

- » IV. La satisfacción con la vida familiar (PDF, 95,35 Kb)

- » Resumen y conclusiones (PDF, 48,99 Kb)

- » Referencias bibliográficas (PDF, 32,43 Kb)

- » Índice de gráficos y tablas (PDF, 29,45 Kb)

- » Apéndice metodológico (PDF, 37,22 Kb)

- » Títulos publicados (PDF, 26,97 Kb)

Resumen del Volumen 19: Padres e hijos en la España actual
La Colección de Estudios Sociales de la Obra Social "la Caixa" contribuye a fomentar el debate y la reflexión crítica sobre cuestiones de interés general en nuestra sociedad. En este sentido, el estudio Padres e hijos en la España actual pretende mejorar el conocimiento de los nuevos modelos de relaciones familiares para favorecer el desarrollo de iniciativas y políticas de apoyo a las familias que se adapten a la diversidad creciente de las formas de convivencia familiar y a los cambios en la estructura social.
La investigación ha sido realizada por Gerardo Meil Landwerlin, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid. Su labor académica se centra en el análisis de las políticas familiares y de los cambios familiares. Esta publicación proporciona una interpretación de las relaciones padres-hijos y analiza algunas de las dimensiones de los cambios familiares. Para este motivo, el autor se ha basado en un amplio trabajo empírico que comprende una encuesta a padres que tienen hijos adolescentes, y grupos de discusión con madres e hijos. Centra la atención en la "familia corriente" y obvia las "familias en crisis", que requieren un estudio monográfico para hacer justicia a toda su complejidad.
Cambios estructurales de la vida familiar
La interpretación general del proceso de cambio que experimenta la vida familiar ha sido conceptualizada por el autor con el término de familia negociadora, como marco general para comprender la dinámica de las nuevas relaciones intergeneracionales. Entre los factores que se encuentran tras la emergencia de esta forma de familia destaca, por un lado, la incorporación masiva de la mujer en el mercado de trabajo: su progresivo proceso de emancipación ha comportado, entre otras cosas, una menor dependencia económica del varón, una demanda de igualdad de trato y una diversidad de tipos de familia.
Por otro lado, derivado de esa creciente demanda de igualdad, una mayor demanda también de autonomía y capacidad de decisión que se traduce en una pérdida de legitimidad de los modelos de rol de género tradicionales y una negociación del reparto de responsabilidades familiares entre los cónyuges. Esta negociación de los roles de los cónyuges se extiende también a los hijos, que, exigiendo igualdad, negocian márgenes de autonomía en las decisiones que les afectan.
A esta realidad se añaden, además, otros factores importantes: un retraso considerable en la edad de emancipación de los jóvenes y de la primera maternidad, una reducción de la dimensión de los hogares, el incremento en el índice de divorcios y separaciones, el aumento de familias monoparentales, el fenómeno de las parejas de hecho y el cambio en las relaciones intergeneracionales (entre abuelos, padres e hijos). Subyacente a todos estos factores destaca también la mejora del nivel de vida de las familias y su adhesión a los valores de la sociedad de consumo.
La organización de la convivencia
Como elemento clave del cambio familiar, el alcance y las características de la negociación de los márgenes de autonomía de los hijos marca la diferencia en comparación con las generaciones precedentes. La familia negociadora se caracteriza por unas relaciones intergeneracionales menos jerarquizadas que en el pasado, con unas normas de convivencia más flexibles, que son, además, cuestionadas de manera sistemática por los hijos en una estrategia de búsqueda de cuotas de autonomía cada vez mayores.
Por otra parte, el cambio en las estructuras familiares y la incorporación gradual de la mujer en el mercado laboral comporta una organización del tiempo familiar más compleja. Las crecientes dificultades para conciliar la vida laboral y familiar afectan a todas las familias con hijos dependientes y se extiende a lo largo de todas las fases del ciclo familiar. Este hecho repercute en la necesidad de recurrir a las relaciones intergeneracionales para afrontar la falta de servicios sociales y ayudas públicas. Sin embargo, es necesaria una racionalización mayor de los horarios de trabajo que permita una conciliación de las obligaciones laborales y la vida familiar.
La educación de los hijos
En relación con los efectos del cambio familiar sobre la implicación de los padres en la educación de sus hijos, la mayoría de los padres tratan de transmitir valores que posibiliten una convivencia en el futuro de tolerancia y responsabilidad. El éxito social se entiende como una inserción satisfactoria en la sociedad a través del esfuerzo individual y del trabajo.
Como se ha demostrado en el estudio de "la Caixa" titulado La familia española ante la educación de sus hijos (Pérez-Díaz, Rodríguez i Sánchez, 2001), los padres continúan concediendo una gran importancia a la educación formal de los hijos y a la obtención de los títulos universitarios correspondientes como mecanismo para conseguir el éxito y la promoción social de sus hijos.
Conclusiones
El estudio constata que el valor "respeto" como principio estructurador de las relaciones intergeneracionales y como delimitador de los márgenes de confianza de la autoridad de los padres, ha sido substituido por el valor "confianza"; este cambio ha generado una reducción de la distancia social entre las generaciones y ha conllevado unas normas más flexibles de convivencia.
Este proceso ha sido facilitado por la relevancia que tiene para los padres mantener unas buenas relaciones con sus hijos, dando más importancia a la dimensión afectiva, al desarrollo psicológico y a mantener una buena comunicación, entendida en términos de fluidez y confianza. Cabe también destacar que la redefinición de los roles de género ha comportado una mayor implicación de los hombres en la socialización de los hijos.
La flexibilidad de las normas de convivencia y la negociación de muchas de las dimensiones que, en el pasado, no se cuestionaban, no conlleva necesariamente una pérdida de control y orientación por parte de los padres del proceso educativo y formativo de sus hijos. Dicho de otra manera, el cambio familiar no ha comportado por sí mismo un aumento de las familias desbordadas por los retos de la educación de sus hijos. Más aún, hay indicadores que sugieren lo contrario. A pesar del aumento del escepticismo educativo, la inmensa mayoría de los padres sigue queriendo a sus hijos, no se arrepienten de haberlos tenido y el esfuerzo que han invertido en su crianza, afirman, les compensa con la satisfacción que les produce su existencia y las relaciones que mantienen con ellos.


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